Lolo: [después de asistir a una fiesta de universitarios de primer año]: "Yo no soy machista, pero el decoro lo ha perdido la mujer..."
miércoles 25 de noviembre de 2009
martes 17 de noviembre de 2009
miércoles 4 de noviembre de 2009
Hablamos de botánica
-Mi madre tenía la mano verde.
-¿La mano qué?
-La mano verde, se le daban bien las plantas. Sus amigos solían prestarle sus macetas enfermas porque en casa se ponían bien.
-Ah...
-A mí no me pasa. Se me mueren todas. No sé porqué.
-¿No será porque ella las regaba, las cuidaba, les cambiaba la tierra y esas cosas que se les hace a las plantas?
Hoy, puede darse por confirmado, ha muerto mi Tronco de Brasil. El segundo de mi vida, para ser más exactos. Regalo de GH cuando, en mitad del desierto físico y emocional de nuestro último paso por un periódico, me vio llorar al enterrar al hermoso ejemplar que había poblado el salón de mi casa desde mis nueve años. El que Las Tres M venían a regar una vez por semana, el que nos llevamos a La Prospe y luego a La Guindalera, y luego al palacio del Parque de las Avenidas y luego a Cádiz otra vez, a acompañarnos en un "nuevo proyecto". El que no supo adaptarse a nuestra nueva vida de ignorarnos sistemáticamente.
Mirándolo esta tarde me doy cuenta de que el que hoy se ha muerto, el que llevaba muriéndose -para qué engañarse- ya algunos meses, quizás algunos años, recibió el trato indolente de todo objeto que, animado o no, humano o no, viene a cubrir un vacío, se instala en el sitio de otro. No llegó a una casa llena de gente, ni me vio crecer, ni escuchó a mi madre hablarle cantarina los sábados por la mañana, ni experimentó el mimo de las duchas mensuales, ni el cambio de tierra que, una vez al año, ella regalaba ritualmente a cada una de sus plantas.
El ejemplar de Dracaena fragans 'Massageana' que hoy he reconocido irrecuperable fue, supongo que ahora lo sé, una víctima botánica de nuestra inevitable pérdida de inocencia. De ese precio que hay que pagar porque el tiempo pase y las cosas cambien y la vida entre y salga, y las personas se vayan y vuelvan, o no. Hoy no he derramado ninguna lágrima de incorregible nostálgica pero lo he observado detenidamente, a distancia, con un sabor áspero en la garganta. Deseando, quizás, rebobinar la cinta de los sentimientos, para poder, en este mismo espacio y tiempo en el que me encuentro, beber de aquel yo que se ilusionaba con una criatura inmóvil capaz de desplazarse, prodigiosamente, en busca del sol, de regalarte luminosidades a cambio de depender de ti, tierna, callada y vulnerablemente.
Antes, esta misma tarde, mientras tomaba notas y hacía repaso a mi historial de ideas, sueños y sentimientos, un hombre con barba blanca parafraseaba una cita de autoría confusa: "El amor es como una planta. No puedes sólo aceptarla y abandonarla en algún sitio, pensar que va a crecer por sí sola. La tienes que seguir regando. Tienes que comprometerte a cuidarla".
Desde la puerta iluminada de la cocina, contemplo la triste imagen de esa agavácea que nunca encontró su sitio y me doy cuenta que he protagonizado un minúsculo y universal -aunque la mayoría calificará de insignificante- acto de desamor. El fin de un ser vivo que, como los amigos lejanos, el amor no consumado o el deseo carnal roto al filo de una sábana, ha muerto de inanición a manos de una persona, yo, que nunca se implicó demasiado. "Dejarse llevar, es dejarse morir", me recuerda desde el otro lado de la mesa el hombre de la barba blanca.
Mientras escribo estas letras la trivial historia de la planta enferma cobra una inquietante importancia. Algo se mueve entre mi pecho y el vientre y, con una cierta sorpresa, me doy cuenta de que siento algo muy similar a la culpa. Se parecía, como la rosa de El Principito, a todas las demás, pero era mía y eso la convertía en algo único, ¿verdad?
Me acerco para comprobar si, efectivamente, el tronco también está muerto y lo palpo reseco, vacío y blando.
Es el sino que compartimos las plantas y las personas: el que a veces, aunque languidezcan delante de nuestras narices, uno decide amarlas demasiado tarde.
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martes 3 de noviembre de 2009
lunes 2 de noviembre de 2009
Tan difícil o tan fácil
-No te gustó cómo me corté el pelo.
-No he dicho eso... Dije que de la otra manera manera estabas mejor.
-Pero no dijiste que estuviera guapa.
-Sí que lo hice...
-Vale, pero no lo suficiente.
Al final, por varias razones, ora la ciencia, ora la psicología, cada vez lo entiendo todo mucho mejor...
“¿Es posible que durante miles de años hayamos prodigado menos cumplidos que acusaciones, sin saber que estábamos destruyendo la convivencia de una pareja o de una sociedad?”. Ahora resulta que, después de años investigando las causas de la ruptura de una pareja, el porcentaje de las que desaparecen es mucho mayor cuando uno de los miembros es extremadamente tacaño en los cumplidos, costándole horrores admitir: “¡Qué razón tienes, amor mío!”.
E. P.
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domingo 1 de noviembre de 2009
Por la pureza pregunté
...pues puro es el aire, el aroma de tu cuerpo y lo que el corazón te mande.
un HDR
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miércoles 28 de octubre de 2009
Metáforas de la astronomía
Al final, te metas donde te metas, quien quiere encontrarte, te encuentra.
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martes 27 de octubre de 2009
Malas noticias

Me gustaba su imagen, su formato, sus desconcertantes titulares. Me gustaba que fueran jóvenes, ilusionados y tuvieran fuelle para sorprender en una profesión donde las sorpresas suelen ser desagradables. Mañana por la mañana no podré volver a consultarles como gurús que enfocaban y reenfocaban la manera de entender las cosas. Sé que cada una de sus piezas sabrá encajar en otros proyectos y contagiarlos de esa fiebre de la comunicación hecha de manera diferente. Pero también sé que, una vez más, la realidad nos ha tirado del pelo.
Me queda el regusto de haber firmado con ellos un reportaje que significó muchas cosas y me queda el saber que esta profesión puede ser distinta, que hay otras muchas maneras para no tener que adaptarnos a ese pastiche institucional y mediocre que, por desgracia, es muchas veces el periodismo.
Muchas gracias a los compañeros de soitu por estos 22 meses de buenas, malas y, sobre todo, entretenidas noticias. Ha sido un placer conocerles.
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miércoles 21 de octubre de 2009
Frases célebres
Antonio: "Yo es que tengo un gusto muy especial para las tetas. Me gustan o no dependiendo de en quién vayan colgadas"
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martes 13 de octubre de 2009
Cuerpos celestes y blísters de paroxetina
Tengo un amigo -desde hace poco establecimos que podía llamarlo así- a quien le gusta dividir el mundo en fenómenos celestes. Y, habrán intuido, que no por la tonalidad del azul con que se viste. Según este individuo a quien a pesar de la teoría todavía no tengo demasiado claro en qué lugar del arco iris encuadrar -la galaxia hay que ganársela-, la sociedad se divide, astro para acá, cometa para allá, en un espectro custodiado por los agujeros negros y las supernovas. Dos misteriosos prodigios de la naturaleza que definen a las personas que nos rodean como aquella atávica etiqueta del dentro o fuera de la tribu, del pío o impío, del cosmopolita o rural, del apocalíptico o integrado.
Un agujero negro -wikipedia dixit- es una región espacio-tiempo provocada por una gran concentración de masa cuya altísima densidad provoca un campo gravitatorio del que ninguna partícula puede escapar. Una especie de vampiro de energía capaz de tragarse todo aquello que planea alrededor de su órbita, partículas de luz incluidas En el apartado de las tan inexactas ciencias humanas, o mejor dicho, en el apartado de las tan inexactas ciencias humanas de los sabios-sabiondos-sabietes que me rodean, el agujero negro es aquel individuo disfrazado de inexplicable fuerza magnética que un día te roba la tarde, otro la semana y un día la vida sin que te hayas dado cuenta.
Primero bajo el profiláctico perfil de un encantador de serpientes, encantadora, en el 50% de los casos, el agujero negro aparece en tu vida como una agradable oportunidad del destino que primero campa en tus sueños para más tarde hacerlo en tus pesadillas. Fuerza arrolladora unas veces, campo de atracción suavemente meditado en otras, el agujero negro, como el amigo que nunca compra tabaco, va arrancando objetos a su paso -unas veces con violencia, otras con meditadas caricias- hasta dejarte habitualmente en pelotas en medio del cosmos, insondable de por sí, imagínate en pelotas. Momento en el cuál -a falta de un buen cordón de acero- debes elegir si llamar toc-toc en la puerta de alguna nave -metáfora galáctica de terapia psicológica individual o colectiva- o dejarte tragar por su irrefrenable -que no por ello agradable ni voluptuosa- energía. Es entonces cuando el agujero negro es marido dominante y poco afectuoso, novia absorbente recelosa de los amigos, cuñada envenenada siempre descontenta, jefe psicópata con problemas de pene o madre enfermiza con tendencia al victimismo.
El problema del agujero negro es que, para cuando descubres que sólo te quedan los calcetines, ya dependes de él económica, emocional o biológicamente -esto es, casos de matrimonios mixtos entre estrellas comunes y agujeros negros con descendencias trágicamente abocadas a su oscuridad-.
En el origen del agujero negro, cómo no me dirán algunos, está la fuerza inconmensurable de un cosmológico complejo de inferioridad que cualquier astrónomo, después de pegarme un cosquis por mi osadía, no tendría más remedio que confirmar. Y es que el agujero en cuestión, con todo su peligro y su mala uva, no es más que residuo, la consecuencia de la muerte de una estrella de gran masa también conocida como Gigante Roja. Una especie de Clitemnestra que lo tiene castrado y tarado para siempre. Un astro de magníficas dimensiones de cuya agonía crece el que será luego el tan temido chupóptero de tu luz y tu energía. Ese agujero negro que -atentos al nombre- antes de serlo no es más que una Enana Blanca. Y aquí, en la semántica y en la pragmática, y en todas las maldades que puedan pasársete por la cabeza, tienen la respuesta.
Frente a los agujeros negros, queridos, sólo nos quedan la rebeldía, la paroxetina de 20mg y la suerte, la fortuna, el destino, el azar de encontrarnos a tiempo, y en disposición de agarrarnos a su cola de luz blanca, con una supernova suficientemente incauta como para no pasar de uno. Habida cuenta de la ciénaga contaminante en la que desde hace meses o años chapoteas. Este estado es fácil de determinar si atiende a la frecuencia con la que cuenta con usted su habitual grupo de amigos. Si hace demasiado tiempo que ninguno descuelga el teléfono para escuchar sus retahílas, asúmanlo, y a falta de otro astro más luminoso, miren al horizonte por si surge al rescate alguna nave nodriza. Aunque lo advierto, por muy débil que te deje la cercanía un hoyo oscuro, puede ser mucho más nocivo, habida cuenta de la vulnerabilidad de tus dependencias, que te pongas a chupar teta.
Bueno, sin perderme, las supernovas son una suerte de explosión estelar que se manifesta llamativa y ostensiblemente en lugares de la esfera celeste donde antes no se había detectado nada en particular. Es decir, es una persona refulgente -los ojos muy brillantes, los dientes muy limpios- que se cuela en tu vida o está ya de antes y, más allá de tu deplorable estado de depresión constante, te anima. Te salva, te da, hasta cuando no la pides, una oportunidad. Pueden descubrirse en las carcajadas de ciertos niños, en el amigo que no se cansa, en la amante imprevista, en el amor nuevo o que se renueva, en el médico suplente, en el estrenado compañero de trabajo, en la esperanza de que es posible otra cama, otras respuestas, otro final, otra vida. Las supernovas pueden liberar varias veces 10 44J de energía y sus destellos de luz, intensísimos, pueden durar desde varias semanas a varios meses. Más tarde, por lo general y si no hay concentración estelar que lo remedie, su fulgor se va apagando, haciéndose más suave hasta que, como cualquier criatura más expuesta al riesgo del tedio, desaparecen. Se rinden, se templan, se vuelven conservadoras y burguesas. Hay que tener cuidado, como con las rosas, cuando uno se cruza con una estrella de éstas.
No obstante, y mientras ha durado su brillo, su explosión ha provocado -en un prodigio de carcajadas, caricias, consejos, neutrones, protones y empatía- la expulsión de sus capas externas enriqueciendo tu espacio con elementos pesados. Nubes de polvo y gas con las que cualquiera puede cubrirse, protegerse y resguardarse del paso por los aledaños de cualquier agujero negro de pacotilla. Porque no todos los agujeros negros son iguales, porque los hay super masivos y mini agujeros -estos parece ser que chupan menos pero mortifican- tampoco es plan de ir exponiéndose por ahí con lo cortita que es la vida.
Así que tengan cuidado con quién, cómo y por dónde van por la galaxia -por una de esas galaxias que a veces nos regalan las supernovas- . Tengan cuidado y bien apretado el traje ignífugo, bien tensado el cordón que ha de regresarlos a su nave. Los agujeros negros -con esto de la prolongación de la esperanza de vida- son muchos y sibilinos, arteros y encantadores, como para embaucar a cualquiera, por muy fuertes, solteronas e inteligentes que nos creamos.
En esos casos, saquen la cabeza por la ventana en busca de luz brillante y no permitan que se escape. Si aún así, y por torpeza, la dejan extinguirse, pueden contactarme por este blog, creo que puedo agenciarles un par de blísters de paroxetina.
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Frases célebres
Lolo: "Anabel, tú eres más gitanilla, Fátima es que es más folklórica".
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martes 6 de octubre de 2009
Reflexiones
No es de extrañar que esta Navidad, en lugar de "cancelar" los regalos de pascua por la crisis, agasajara a sus compañeros con una zapatillas de deporte. "Es tiempo de correr" le gusta repetir y aquí también lo dijo bien claro...
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lunes 5 de octubre de 2009
Melodía de la semana
There's a part of me you'll never know
The only thing I'll never show
Hopelessly I'll love you endlessly
Hopelessly I'll give you everything
But I won't give you up
I won't let you down
And I won't leave you falling
If the moment ever comes
It's plain to see it's trying to speak
Cherished dreams forever asleep
Hopelessly I'll love you endlessly
Hopelessly I'll give you everything
But I won't give you up
I won't let you down
And I won't leave you falling
If the moment ever comes
Hopelessly I'll love you endlessly
Hopelessly I'll give you everything
But I won't give you up
I won't let you down
And I won't leave you falling
But the moment never comes
Muse
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Frases célebres
María: "Anda mujer... ¿Furor uterino? Se me ha pasado de un plumazo desde que acompañé a Ali en el parto. ¿Has oído hablar de expulsar el tapón y que se te borre el cuello del útero? Yo sí".
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domingo 4 de octubre de 2009
¿Cómo te explico?
A veces alguien te hace un regalo que dura para siempre, una cinta descalabrada grabada al otro lado del atlántico, un recuerdo tibio de sábanas prestadas y una voz de madre del mundo. A veces ese alguien desparece pero dura su regalo, para siempre. Dura en tu casa, en todas tus casas.
En tu vida, en todas tus vidas.
Nadie como ella habla de las cosas que siento y necesito. Hoy se ha ido, un poco, porque, en realidad, sé que no se va a ir nunca.
De ninguna de mis vidas.
Yo soy, yo soy, yo soy
soy agua, playa, cielo, casa, planta,
soy mar, Atlántico, viento y América,
soy un montón de cosas santas
mezcladas con cosas humanas
como te explico . . . cosas mundanas.
Fui niño, cuna , teta, techo, manta,
más miedo, cuco, grito, llanto, raza,
después mezclaron las palabras
o se escapaban las miradas
algo pasó . . . no entendí nada.
Vamos, decime, contame
todo lo que a vos te está pasando ahora,
porque sino cuando está el alma sóla llora
hay que sacarlo todo afuera, como la primavera
nadie quiere que adentro algo se muera
hablar mirándose a los ojos
sacar lo que se puede afuera
para que adentro nazcan cosas nuevas.
Soy, pan, soy paz, sos más, soy el que está por acá
no quiero más de lo que me puedas dar, uuuuuuh
hoy se te da, hoy se te quita,
igual que con la margarita . . . igual al mar,
igual la vida, la vida, la vida, la vida . . .
Vamos, decime, contame
todo lo que a vos te está pasando ahora,
porque sino cuando está el alma sola llora
hay que sacarlo todo afuera, como la primavera
nadie quiere que adentro algo se muera
hablar mirándose a los ojos
sacar lo que se puede afuera
para que adentro nazcan cosas nuevas. (BIS)
cosas nuevas, nuevas, nuevas . . . nuevas
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viernes 2 de octubre de 2009
Afortunadamente...
"La vida es muy corta, pero muy ancha, y hay muchos sitios donde mirar"
Pilar Gómez en Mejorcita de lo mío
(lástima que nada iguale a la sala de teatro)
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Frases célebres
Isaac: "Todo es mentira. Sólo algunas cosas pequeñas son verdaderas, pero nadie las mira".
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lunes 28 de septiembre de 2009
¿Por qué habrá que renunciar a los sueños?

Ya ha vuelto a Benot.
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jueves 24 de septiembre de 2009
Lejano y solo
Supongo que hay realidades de las que debe escribir otra antes de que ciertas implicaciones emocionales frente a las que todos somos vulnerables la atraquen a mano armada. Antes de caer yo misma en las garras de una historia similar -relatos siempre preparados para embaucar a buenos muchachos y muchachas enamorados del amor y desengañados de la vida moderna- creo que ha llegado el momento de estudiar, o al menos comentar a fondo, el fenómeno LYS o Lejano y Solo. Un prodigio del deleite cibernético, la soledad abisal del siglo XXI y el amor platónico cuya incidencia y amenaza vírica no me deja de asombrar.
Lejano y Solo, en su abreviatura y condición masculina, LYS [ya saben mi fascinación por escudriñar pseudocientíficamente los pormenores de la nueva condición del género XY] es ese tipo que aparece en tu vida en forma de nebulosa figura perfecta e impalpable. Reducto de una fugaz relación laboral (véase Relaciones Esporádicas Relacionadas con Auditorías, Congresos y Otros Ágapes Allende tu Provincia), amistosa (véase Amigo Lejano Invitado a una Boda, Primo Segundo Reaparecido y/o Vecino Temporal de Domicilio) o sentimental (Véase Fin de Semana de Flirteo con Inimaginables Consecuencias), LYS aparece en tu vida enmascarado en la suavidad de una relación no vinculante.
Ese chico mono al otro lado de aquel correo que, sorprendentemente, te dignaste a contestar, ese encantador individuo de mediana edad que te pregunta si sabes algo de aquella simpática pandilla en la que, aquella vez allá por el año dos, coincidistéis. Es el siempre dispuesto al otro lado del chat, que entiende cada una de tus neuróticas manías.
LYS entra por esa temible e inconmensurable puerta de la compasión, ajena y propia, se cuela entre las rendijas de aquello que viven, sienten y padecen los demás y por lo que vive, siente y padece una tras largos años de tragar bazofia sentimental a través, predominantemente, de largas sesiones de comedia romántica. LYS vive al otro lado del hilo telefónico, responde instantáneamente, como el cacao en polvo despojado de harina, a tus mensajes de chat, y siempre tiene una palabra amable cuando -cansada de diez horas de curro, varios meses de relación a la deriva y a merced física y mental de los poemas de Pedro Salinas- regresas a casa con ganas de que alguna revelación mística de sentido a las últimas decisiones que, ajenas y propias, gobiernan tu vida.
A LYS no le gustan los chuchos como el que aguantas desde que hace años sellaste con un catering y un anillo tu unión para toda la vida. O al contrario, adora a tu mascota -despeluchada y canija- en contra de la opinión de tu pareja de que es un bicho maleducado y baboso al que tu malcrías. Por unas extrañas conexiones entre telepáticas y místicas que expertos de la NASA se empeñan ahora en descifrar, LYS sabe exactamente qué es lo que necesitas. A LYS le apetece muchísimo la estampa familiar de la vida en familia, o dejarlo todo y montar un chiringuito en la playa para nunca quitarse las zapatillas. A LYS no le controlan sus amistades, ni su trabajo, ni su familia. Es un ser de otro mundo, emancipado y acostumbrado a dejar hecha la cama por las mañanas, recoger el baño y conocer las últimas técnicas de sexo tántrico gracias a su enorme interés, laboral y psicológico, por la formación continua.
LYS te entiende. LYS te apoya. LYS, simplemente, está demasiado lejos, y está demasiado solo. Suficiente distancia física y mental para encajar, como la cabeza al sombrero, con ese modelo inalcanzable que a Candy Candy se le murió en la primera temporada por subirse imprudentemente a un caballo.
LYS tiene, habitualmente, una historia incomprendida e incomprensible que despierta, irremediablemente, tu ternura, tu afán de madre, de gallina clueca con carrera universitaria, proyección profesional y varios idiomas pero, al fin y al cabo, gallina clueca. Es un hombre taaaaan solo, es un ser taaaaan incomprendido. Con tanto amor que dar, con tanto amor que recibir. Mientras tú vas acicalando tu proyecto de arte efímero, tu performance humana sobre el hombre perfecto, LYS tiene una vida que, misteriosamente, le aleja de ti un día. Le borra de tu bandeja de entrada como spam imperfecto. El número al que llama tiene en este momento sus llamadas restringidas. LYS se ha esfumado y, con él, el torbellino de imágenes ideales que, como mariposas, coronaban el espejismo de un reencuentro en la estación o frente a la puerta de salida de la T-4. No, en la estación. Es mucho más cinematográfica.
LYS un día desaparece y te deja despeinada, sola, confundida y como si hubieras preparado con esmero una fiesta a la que no asiste nadie. Te quedan los ganchitos blandos de la humedad, el jamón reseco y el queso semicurado que, ligeramente sudado, se ha doblado hacia arriba como tus nervios destemplados y desollados, una vez más, resentidos por haberte construído una vida idílica a base de ingredientes anorgánicos y anorgásmicos -recuerden que LYS nunca llega a tomar cuerpo presente-.
La única ventaja para LYS -además de la proyección indirecta en SU vida verdaderamente real (véase Hombres que Nunca te han Dicho que Están Casados, Hombres que Nunca te han Dicho que Están Pirados)- es que se trasmuta en una especie de recuerdo informe -¿esto fue real?- que termina acodándose, como el difunto Patrick Swayze, en ese lado del cerebro dónde habitan los guionistas de series y películas psicológicamente tremendas. El paso del tiempo ha conseguido mutar al LYS en muy variadas variantes variadamente amenazantes para la individua aún no resignada a que el principal valor de una relación afectiva reside en la utilidad y no en la posibilidad posible de que posiblemente cambies suficientemente como para que lo nuestro deje de ser imposible.
Bueno, me queda algun trabajo de campo para llegar a algo parecido a una conclusión. Así que mientras tanto, tengan cuidado, échense factor 15 incluido en la crema hidratante, procuren no abusar de las bebidas con gas, duerman a partir de siete horas y recuerden que, como dice el sabio refranero español, más vale solo que mal acompañado. Además ¿es que a más de 3 metros de distancia se puede decir que alguien te acompaña?
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Frases célebres
Anabel: "Yo sospechaba que un cuerpo tan perfecto no podía ir acompañado de una mente brillante".
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Frases célebres
El sms de Lolo: "Ni rastro de Fátima. Fui, la busqué, no la vi, la llamé, no me contestó. Y me he ido a desayunar solito. Es mi vida".
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lunes 21 de septiembre de 2009
miércoles 16 de septiembre de 2009
Sueños, buceos e interpretaciones místicas
Número desconocido, 11:16 a.m.
-Vilamor...
-Mmmm... Oh... ¡Eres tú!
-Te llamo porque hoy he soñado contigo y me he dicho, voy a ver cómo está...
-¿Bueno o malo?
-Raro... Nadábamos por el fondo del mar. Íbamos enfundados en neoprenos y tú nadabas delante pero yo iba empujándote por los pies, te ayudaba a bucear.
-????
-Después subíamos a la superficie y llegábamos a un puerto y alguien te reclamaba y tenías que irte, aunque yo no quería, me quedaba un poco enfadado.
-¿Y entonces?
-Entonces ha llorado el niño y me he tenido que levantar.
-Ah... Bueno, pues yo creo que a lo mejor quería decir que podía nadar sola. ¿Tú qué crees?
-Mmmmm... que sí.
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Cuando los cuentos dejan de ser dibujitos...
...y los príncipes son los chicos malos del barrio, que no son malos, que son buenos y encantadores, y bailan bien y dicen cosas como "Nadie arricona a Baby" y crean inalcanzables modelos imposibles que te dejan tarada para siempre...
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Frases célebres
Javi: "Fatimita, te voy a dar un consejo: los hombres mienten"
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martes 15 de septiembre de 2009
El haiku que me presta Pablo
Fátima al vino
Chocolate de Vila
Ay, cuánto amor
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lunes 14 de septiembre de 2009
Frases célebres
Jaume: "En su caso, más que un complejo de Peter Pan, hablaríamos de un complejo de Nenuco"
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Libros de verano y heroínas a medida
No sé si alguien dijo alguna vez que los héroes se construyen a la medida de nuestras debilidades. Una frase de tintes redondos que, de no existir, creo firmemente que alguien debería enunciar lo más pronto posible. Sólo para que el resto la reproduzcamos en nuestras entradillas periodísticas, sólo para poder repetirla cuando analizamos los mitos con los que sobrevivimos a, ante, bajo, con, contra nuestro tiempo. Los héroes -sobre todo los inventados aunque, analizándolo bien, todos los héroes tienen algo de inventados- son como las retribuciones pías, una especie de entelequia necesaria para creer que todo tiene un orden, un sentido. Si eres bueno, te pasarán cosas buenas; la maldad siempre tiene su castigo; el tiempo pone a todo el mundo en su sitio...
Necesitamos a los héroes como necesitamos repetir el cuatro esquinitas, echar cada jueves la primitiva o meter un sobrecillo de azúcar en la cartera. Necesitamos a los héroes para perpetuar esa estúpida fábula humana en torno a la idea de justicia. Varias mujeres que conozco, después de años de vagabundear alrededor de difusos discursos sobre lo femenino, acaban de encontrar el suyo.
Proviene de los libros -lo que es más que curioso en los tiempos que corren-, es una hacker esmirriada que no teme al dolor físico y gasta un cerebro prodigioso capaz de descifrar enigmas matemáticos. Todo ello estratégicamente mezclado con una independencia que roza lo antisocial, una sexualidad misteriosamente indefinida y una deliciosa moralina del ojo por ojo a la que nadie puede permanecer indemne. La heroína creada por Stieg Larsson para su trilogía Millenium terminó devorando al avezado periodista asalta camas del primer volumen para protagonizar el fenómeno literario más importante de los últimos años. Un conjunto de tres libros preñados de tensión, misterio, acción y venganza justiciera de corte femenino pero, para descanso de muchas, despojadas de género. O al menos, de esa pátina de cursilería, sentimentalismo y complejos con las que machacan a mi género.
Que las novelas no vayan a pasar al canon, que sus argumentos sean sospechamente cinematográficos y su prosa facilona y nulamente poética no le quita mérito a estos colosales libros/thriller que han reconciliado a más de uno con la lectura. Ha llegado ya el verano y muchos ya incluyen el pesado volumen con la crema de la playa, la toalla y el bocadillo. Literatura fast food para consumo masivo. Muchas son mujeres que se sonríen íntimamente cuando el varón indeseable que no ama las mujeres se lleva su merecido. En el fondo, el difunto autor no ha inventado nada aunque lo haya renovado todo. No es más que el modelo de héroe justiciero, el modelo que habla de dejar de ser víctimas para pasar a partir dientes. Alguien debería decir que no es más que una heroína a la medida de las vergüenzas de nuestro tiempo.
Publicado en el Boletín Rivadavia nº 41
(Fundación Provincial de Cultura)
.... y no fui la única
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viernes 4 de septiembre de 2009
Cosas de niños
Paula tiene cinco años, Mari, sesenta y cinco. Paula está cepillándose los dientes.
-Tía Mari, ¿Tú no tienes marido?
-No.
-¿Y nunca has tenido marido?
-No.
-¿Y porqué no has tenido marido?
-Pues porque estoy muy bien sola, vivo muy tranquila.
Paula hace una pausa para enjuagar el cepillo.
-En realidad tienes razón. Los maridos roncan mucho.
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miércoles 2 de septiembre de 2009
Reset
Mi habitual falta de paciencia me empuja, inexorablemente, al ritual del reinicio -que no iniciático, ay...- innumerables veces. Con los dedos dislocados de apretar botones, la cabeza confusa y expresión de noséquénaricespasa, todo aparato electrónico -el último, el teléfono, aunque también he tenido sesiones con el microondas- cercano a mi morada se ha expuesto a la impiedad de mi tirón de enchufe. Hoy, animada por una extraña poética del cable y el nervio, del virus y la pesadilla, del portátil y los sentimientos, pienso que una puede intentar mil formas de solucionar ciertos entuertos pero que, en la vida, como en la electrónica, un buen punto y aparte suele dejarte nueva.
Por eso hoy abro los ojos al parpadeo de mi propia pantalla -ésa que no es plana sino llena de contornos, ésa que no tiene alta resolución, sino un millón de dudas- que, lentamente, ha recolocado cada pieza, recomenzado cada proceso, con la lentitud de toda máquina que, electrónica o humana, sabe que pierde agilidad en cada intento.
Una, como el viejo pc del cuarto de dentro, pierde frescura y pierde inocencia, a una se le escapa la cometa blanca y la velocidad de procesamiento, pero gana cierto peso y ese autoafecto inevitable que tenemos a los trastos viejos. Ésos que continúan funcionando, sin fallarnos, reseteo tras reseteo.
En el camino, me ha salido una mancha en la frente -"Bienvenida a los treinta", me diría A.M-, he conocido el reino de las sirenas, el beneficio farmacológico y la fuerza centrífuga de un buen puñado de cómplices. He perdido peso -como cuatro kilos de carne y varias toneladas de lastre- y he comprobado, estupefacta, que nunca somos quién decimos, que siempre podemos descubrirnos, asustarnos, que nunca estamos completamente hechos, ni somos completamente sinceros.
Contemplo la máquina, me palpo el cuerpo, me interrogo sobre quién fui y porqué, sobre quién seré, sobre esos sentimientos que fueron y que hoy tienen perfiles de mal sueño, sobre los amaneceres de sudor y pesadillas, sobre los amaneceres dulces del verano, sobre un amanecer borroso que me enfrentó con el espejo. Contemplo mi cuerpo y me pregunto dónde empiezo. Y pestañeo.
Refulgen luces en la pantalla, dejo que surjan poco a poco las caricias, las palabras, las personas. Renacen al contacto con la corriente eléctrica, son los guardianes de secretos, quedan cuando la avería ha desaparecido como los personajes del mal sueño, son lo no prescindible, son lo no transitorio. Estoy habituada a verles aunque no siempre los encuentre, son los que me construyen y construyo, iconos de mi escritorio.
Publicado por
Fátima Vila
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Etiquetas: Suspiritos
